viernes, 2 de noviembre de 2007

Mundos virtuales

Para entrar en materia de análisis pienso hablar primero de lo que he observado a mí alrededor. He llegado a conocer decenas de personas que se interesaron a temprana edad por los juegos en línea y hoy en día han gastado montones de su tiempo y su dinero en juegos de mundos virtuales. Podría juzgarlos diciendo que mal gastan su tiempo y su vida por estar tan metidos en un mundo inexistente, sin embargo para ellos eso pareciera estar bien, parecieran disfrutarlo y no tienen grandes problemas con eso.

Echando un vistazo, en este momento me doy cuenta de que estoy rodeada de jugadores online.

En la computadora a mi izquierda mi amiga se entretiene mientras realiza compras virtuales, en un mall virtual, con dinero virtual, para su avatar, que es una muñequita de papel, en un juego para niñas y adolescentes llamado Stardolls. Pero no crean que ella es una adolescente ni mucho menos niña! Tiene 20 años, está en la universidad y a pesar de ser un sitio con una interfaz diseñada para “fashion lover pretty girls”, ella esta fascinada porque sabe que si consigue muchas Starcoins ahí puede comprar todo lo que no puede comprar en la vida real y puede hacer muchas cosas que no logró hacer en su adolescencia.

Un muchacho en otra de las computadoras tiene gran rato de estar sumido en su mundo lleno de bichos raros, con avatares de orejas puntiagudas, ojos grandes y brillantes, cuerpos esculpidos, cuernos y demás…Desde que se sentó no ha hablado con nadie ni se ha levantado de su asiento, casi podría decir que no ha movido mas que sus manos, pues tiene los ojos fijos en la pantalla y aunque parece estar atrapado en el ordenador aparenta disfrutarlo…¡Envidio que tenga tanto tiempo disponible!

A mi derecha está Juanka, mi amigo de la U que tiene más de una hora de estar metido en su cuenta de Tribal Wars escribiendo mensajes a personas que no conoce pero que llama “queridos hermanos de la comuna” pues pertenecen al mundo en el que él está viviendo por este ratito. Me detuve a leer lo que escribía y era algo como una convocatoria a toda su comunidad para informarles del ataque que se aproximaba por parte de otra aldea. Eso llama mi atención porque nunca lo he escuchado conjugar un verbo como español, pero acaba de escribir “estad atentos queridos hermanos para que conozcáis el momento preciso en que tomaremos acción”. ¿Es posible que alguien cambie su manera de ser o de hablar, y se comporte diferente en un mundo virtual de como se comporta cotidianamente?

Pues parece que sí y eso es parte de lo que llama la atención de los jugadores. En esos pequeños mundos nadie te conoce de verdad, podés ser quien querás, nadie te va a juzgar porque te aceptan como sos (o como aparentas ser). Si estás en un RPG podés adoptar otra personalidad y explorar como es el mundo desde otro punto de vista. Si logras acumular capital en alguna economía virtual podés hacer el papel de hombre ricachón y ¡hasta conseguirte una pareja virtual! Esos mundos de mentiras dan la posibilidad a las personas de vivir una segunda vida a su manera como bien se expresa en el juego Second Life. Increíblemente estos videojuegos han ayudado a muchas personas a dejar un poco de lado sus preocupaciones de la vida real y distraerse en un mundo donde pueden tener el control. Pero como todo, ¡lo excesos son malos!

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