Los videojuegos en general han sido tachados de malos, por tener un historial algo complicado. Desde que se inventaron las consolas lo jóvenes se han interesado en los juegos al punto de suspender otras actividades cotidianas para utilizar su tiempo entretenidos con estos juegos. Se pude decir entonces, que los videojuegos desde sus inicios han llamado la atención de los jóvenes hasta resultar algo adictivos.
Los jugadores online con más experiencia pueden pasar hasta 8 horas frente a un monitor, en el mejor de los casos. Ha sido tan grande el problema con los jóvenes que no pueden salirse de su mundo virtual, que ya se maneja alrededor del globo el término de ‘adicción a juegos online’. Actualmente el 14% de los jóvenes chinos sufre de este tipo de adicción y es por eso que las autoridades están haciendo planes para lograr regular el tiempo de juego online y limitarlo a unas 3 horas diarias.
Kim Hee Young, de 24 años, residente de Seúl, se encerró en su cuarto más de 20 horas diarias durante seis meses, merodeando por un mundo virtual en el que se convirtió en artillera de un tanque que catapultaba bolas de fuego contra los castillos enemigos poblados de elfos y gnomos. Sólo dormía unas pocas horas diarias y comía frente a la pantalla. Perdió peso, y le iba mal en casi todas las materias. "Ocasionalmente me desplomaba y dormía un día entero para recuperar energía", dijo Kim. Ella sabía que estaba arruinando su vida y trataba infructuosamente de librarse de su mal hábito.
Los jugadores online con más experiencia pueden pasar hasta 8 horas frente a un monitor, en el mejor de los casos. Ha sido tan grande el problema con los jóvenes que no pueden salirse de su mundo virtual, que ya se maneja alrededor del globo el término de ‘adicción a juegos online’. Actualmente el 14% de los jóvenes chinos sufre de este tipo de adicción y es por eso que las autoridades están haciendo planes para lograr regular el tiempo de juego online y limitarlo a unas 3 horas diarias.
Kim Hee Young, de 24 años, residente de Seúl, se encerró en su cuarto más de 20 horas diarias durante seis meses, merodeando por un mundo virtual en el que se convirtió en artillera de un tanque que catapultaba bolas de fuego contra los castillos enemigos poblados de elfos y gnomos. Sólo dormía unas pocas horas diarias y comía frente a la pantalla. Perdió peso, y le iba mal en casi todas las materias. "Ocasionalmente me desplomaba y dormía un día entero para recuperar energía", dijo Kim. Ella sabía que estaba arruinando su vida y trataba infructuosamente de librarse de su mal hábito.
Como Kim, existen muchos casos en el planeta de jóvenes atrapados por el mundo cibernético que se hunden en mundos virtuales sin poder salir. Como podemos observar este problema no es cosa únicamente de hombres, sino que mujeres y niños cada vez se meten más en los juegos en línea atraídos por diferentes razones. Seis de cada diez surcoreanos entre los 9 y los 39 años de edad se consideran jugadores online frecuentes. Los países del oriente son los más afectados pues en este momento son quienes tienen mayor difusión de las conexiones de alta velocidad a Internet, lo que ha convertido los juegos online en un pasatiempo regional. Sin embargo no es un problema ajeno a occidente, pues ya se han registrado muchas hospitalizaciones por adicción a juegos online.
Estas personas están tan obsesionadas que descuidan alimentarse y bañarse, no asisten a la escuela o dejan sus empleos, dedicadas al juego durante horas o días seguidos, y en algunos casos durante todo un año. Entre los tratamientos que utilizan para lidiar con este mal están tratamientos con electroshock y aislamiento, que son extendidos de los métodos militares para curar la adicción a las drogas.
Pero queda preguntarse ¿de quién es la culpa? Si un chico de 16 años se encierra en su cuarto y deja de comer por no atrasar una batalla en WoW, ¿tiene él toda la culpa o hay otros que podrían meter mano para evitar tal adicción? Muchos consideran que los adolescentes con problemas de este tipo son producto de la irresponsabilidad de los padres quienes no cortaron por lo sano esa obsesión. Pero si nos ponemos a pensar, una madre que tiene un hijo adolescente con el que ya tiene problemas, ¿preferirá llamar su atención y prohibirle el uso excesivo del Internet sabiendo que ganará muchos pleitos, u optará por dejar a su muchachito haciendo lo que le gusta y aprovechando que al fin y al cabo no esta metido en problemas de drogas o alcohol? Es una pregunta que queda abierta, pero sí es necesario saber identificar el problema a tiempo para evitar una adicción que podría arruinar vidas.
Estas personas están tan obsesionadas que descuidan alimentarse y bañarse, no asisten a la escuela o dejan sus empleos, dedicadas al juego durante horas o días seguidos, y en algunos casos durante todo un año. Entre los tratamientos que utilizan para lidiar con este mal están tratamientos con electroshock y aislamiento, que son extendidos de los métodos militares para curar la adicción a las drogas.
Pero queda preguntarse ¿de quién es la culpa? Si un chico de 16 años se encierra en su cuarto y deja de comer por no atrasar una batalla en WoW, ¿tiene él toda la culpa o hay otros que podrían meter mano para evitar tal adicción? Muchos consideran que los adolescentes con problemas de este tipo son producto de la irresponsabilidad de los padres quienes no cortaron por lo sano esa obsesión. Pero si nos ponemos a pensar, una madre que tiene un hijo adolescente con el que ya tiene problemas, ¿preferirá llamar su atención y prohibirle el uso excesivo del Internet sabiendo que ganará muchos pleitos, u optará por dejar a su muchachito haciendo lo que le gusta y aprovechando que al fin y al cabo no esta metido en problemas de drogas o alcohol? Es una pregunta que queda abierta, pero sí es necesario saber identificar el problema a tiempo para evitar una adicción que podría arruinar vidas.
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